Las mujeres, sin distinción de edad, tenemos derecho a recibir una educación equitativa, libre de prejuicios y promotora de valores universales como lo son la igualdad de oportunidades, el respeto a las diferencias y la solidaridad.
Para que nuestra entidad logre mejorar sus niveles de desarrollo social se requiere que el sector femenino reciba la capacitación necesaria para ampliar sus posibilidades de desarrollo laboral así como alcanzar niveles educativos más altos.
Siendo las mujeres actualmente las que mayor tiempo destinan al cuidado y educación de las y los hijos estamos obligados a impulsar el crecimiento de la población femenina ya que, con tapatías más y mejor educadas, la tendencia será a la disminución del analfabetismo y el bajo nivel académico de nuestras niñas y niños.